Voces de radio que son difíciles de olvidar – Mariano Ferrer

El calor de la tarde ha dejado el barrio vacío. Regreso a casa en busca de refugio y de fondo suena un ruido que se me hace conocido, pero que hacia tiempo que no escuchaba.  El sonido sale de un aparato gris que lleva en la mano un señor que está sentado en el pretil de al lado de casa. Parece la retransmisión de un partido de fútbol o algo parecido. Esa melodía tan particular me ha recordado a tardes de verano en el balcón de la casa de mis padres mientras tomábamos algo o pensábamos que cenar; también a las mañanas antes de ir a clase en las que me enteraba de la actualidad política gracias al programa del periodista Mariano Ferrer.
Después de esa tarde no miro al barrio igual, ya que de vez en cuando me encuentro con hombres sentados en algún banco con un pequeño transistor en la mano, atentos a lo que suena en él.  Puede parecer una escena típica de pueblo, pero ocurre en un barrio no muy lejano al centro de Madrid. Esta madrugada me ha pasado lo mismo, estaba de camino al metro y sonaba un programa matinal desde una radio que tenía un hombre sentado en un banco del antiguo Pasillo de Unión Ferroviaria, en el que hay un carril bici que estaba vacío. El silencio de la calle a las 6:30 de la mañana contrastaba con el sonido de la radio y me ha vuelto a traer recuerdos que relaciono con la radio.
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Rincones que nadie ve y personas que nadie quiere mirar

Llevo días fijándome en un rincón de mi barrio.  Paso todos los días por ahí y cada vez que lo miro me hago mil preguntas sobre lo que hay ahí.  No es el sitio más bonito, diría que es un sitio al que nadie quiere mirar. He decidido no sacar foto al rincón ya que quiero evitar el morbo,  eso que últimamente está tan presente en la televisión y redes sociales, pero de lo que hoy no quiero hablar.

Os preguntaréis que hay en ese lugar, son unos cartones y unas mantas. A simple vista podría ser basura,  pero hasta hace unos días ahí se refugiaba una persona del frío y de la noche. Puede que hayan pasado 5 noches desde que nadie usa esas mantas y me hago mil preguntas sobre esa persona que nunca le vi la cara. ¿Dónde estará ahora? Espero que haya podido conseguir un refugio bajo un techo, aunque mi pesimismo me hace pensar que no haya tenido tan buena suerte. Esa persona es una más de esas 600 personas que viven en las calles de Madrid, esas personas invisibles que muchas veces no queremos mirar, ya que molestan a nuestras cómodas vidas.
Estas palabras las he comenzado a escribir desde el metro y cuando vuelvo a casa me vuelvo a fijar en este rincón. Las mantas y los cartones habían desaparecido y yo he vuelto a casa sintiendo un escalofrío. He vuelto a pasar y me he fijado que han fregado el rincón y parece que han puesto un hierro para que nadie vuelva a dormir ahí. Habrán tirado a la basura esas mantas, ya que creerán que el dueño de las mismas nunca volverá. No sabremos si el protagonista desconocido de esta historia volverá al sitio o si sigue por Madrid, pero queda claro que sus huellas en ese rincón han desaparecido.

Caminos rutinarios

Suena la alarma.
Es pronto de nuevo, ni siquiera el metro está en marcha.
El conductor del autobús nocturno está terminando su jornada y yo me preparo el té.
No hay luz en la calle y hay pocos transeúntes en ella.
Suenan esas voces trasnochadas desde ese bar que está cerca del metro.
Son ya las 7 de la mañana y el subterráneo comienza a llenarse.
Cada cual tiene su rutina, bajar en una parada corriendo para coger el otro tren que los lleva al destino laboral.
Todavía queda camino y en él ves bares abriendo para dar desayunos a esos trabajadores que tiene que entrar en la oficina.
También hay una persona especial que está repartiendo a cada comercio un periódico con las noticias que se escribieron ayer.
Miro al cielo y todavía es de noche.
Llego a mi silla y comienza mi rutina de llamadas.

Entendiendo Oriente Medio mediante las palabras de Mikel Ayestaran

Hace un par de meses pude conocer en persona a uno de los periodistas más referentes para mí. Mucha gente que me conoce sabe que siempre me ha interesado la actualidad en Oriente Medio y siempre he querido saber más de lo que ocurre ahí. Por ello, desde hace unos años, sigo el trabajo del periodista vasco Mikel Ayestaran que desde hace unos años hizo de Jerusalem su campo base para poder contarnos al resto del mundo lo que ocurre en Palestina y los países de alrededor como Irán, Líbano, Irak, Egipto, Siria o Libia.

En 2017 nos hizo un regalo al publicar ‘Oriente Medio, Oriente roto’, su primer libro para Ediciones Península en el que nos hace una radiografía de la zona en la que Asia, África y Europa se juntan. Esta crónica va país por país de una manera cronológica personal en la que Ayestaran cuenta como terminó siendo periodista en zonas de conflicto. Al leer sus palabras, siento que he podido acompañar a este periodista de Beasain por sus periplos en esta zona tan compleja del mundo y puedo comprender mejor la dificultad del trabajo de un periodista freelance en zona de guerra. Este libro puede considerarse una pequeña guía para poder entender lo que ocurre en una de las zonas en la que los intereses internacionales afectan en el día a día de la población civil.

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Huelgas, taxis y precariedad

Estamos en verano y la noticia más importante es la huelga que han decidido hacer los taxistas, como respuesta a la competencia desleal que hacen servicios como Uber o Cabify. Si me preguntas lo que pienso, te diré que estoy muy de acuerdo y que no me gusta coger Uber o Cabify, aunque tampoco sea una gran usuaria de taxis.
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16 cuadernos vallecanos

Lo efímero no siempre tiene que ignorar el pasado y a veces el pasado ayuda a crear momentos efímeros que serán difíciles de olvidar. Hay objetos que recuerdan a un pasado en el que ir a una papelería o librería era el día a día de muchas personas, en estas tiendas encontrábamos cuadernos, lápices y muchas cosas más que ayudaban en el día a día de oficinas, redacciones o estudios de escritores.

Hoy en día poca gente va a una papelería a comprar cuadernos y debido a ello muchas tiendas que vendían papel tuvieron que cerrar. Eso mismo paso en el barrio madrileño de Vallecas. Un día apareció una caja llena de cuadernos que una papelería abandonó y que un grupo de fotógrafos encontró. Cogieron la caja y con esos cuadernos han creado una obra efímera y permanente a la vez, como ejercicio del curso del proyecto CASA. En estos cuadernos decidieron imprimir fotos del barrio de Vallecas y crear una exposición colectiva en el que 16 cuadernos mostrarían diferentes puntos de vista sobre el barrio.

En este grupo de fotógrafos se encuentra mi amiga Julien Rose, que se ha centrado en fotografiar paredes medianeras de Vallecas. Julien ha estado varios meses a la caza de estas paredes en el que se ve el paso del tiempo y que ha impreso en estos cuadernos creando un juego muy interesante que recuerda a los libros desplegables de la infancia.


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Mientras Israel ganaba Eurovisión un niño palestino despertaba de una pesadilla

Desde el 30 de marzo 49 personas han muerto a tiros (6 de ellas menores de edad) por participar en protestas en Gaza. Las personas que empuñaban esas armas eran soldados israelíes que cumplían ordenes de su gobierno. Muchos de estos soldados puede que estuvieran cumpliendo el servicio militar obligatorio que suele ser de dos años para mujeres y algo más de dos años para hombres. Gaza sigue oliendo a pólvora y a miedo, ya que es una de las mayores cárceles al aire libre debido al bloqueo que le somete Israel y EEUU.

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